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Tendencias: jornada laboral de 4 días

Carlos Rivera

Regional Sales Manager Spain

¿Te imaginas que fuese posible trabajar menos, pero ser más productivo? En nuestro país suena a utopía, ya que lo normal es que la semana laboral arranque el lunes y termine el viernes, incluso se añadan algunas horas extra en el camino. Esto sin tener en cuenta otro tipo de profesionales como son los autónomos, quiénes no tienen un horario fijo establecido. La jornada de 8 horas en España, se instauró en 1593 de la mano de Felipe II y desde entonces es la habitual en casi todos los empleos. La posibilidad de que esto cambie y que pasemos a trabajar 4 días a la semana es complicado, ya que viene unido a un problema cultural en el que se asocia el trabajar menos con peores resultados para las empresas.

Se tiene que cambiar el chip y dar un paso adelante, está será la única forma de ver si verdaderamente funciona. A nivel internacional, la primera empresa en apostar por esta nueva forma de trabajo fue Microsoft Japón. Sus 2.300 empleados tuvieron libres todos los viernes de 2019 y los efectos fueron sorprendentes: la reducción del 20% del tiempo de trabajo reflejó un aumento de la productividad del 40% lo cual muestra que los efectos son bastante positivos. Ahora, si nos centramos en el panorama nacional, en España, Software DelSol, una empresa de Jaén especializada en desarrollo y mantenimiento de gestión para pymes, ha sido la primera en adoptar la 'semana corta'. Ahora, trabajan 36 horas en invierno y 28 en verano, y sin tocar los sueldos de sus 181 empleados. El objetivo es reducir el absentismo laboral, la fidelización de su plantilla y la atracción del talento a la compañía.

¿Pero cómo afectaría la reducción de una jornada laboral?

  • Aumentar el bienestar individual: los retos que se nos presentan día a día nos pueden generar situaciones de estrés en el trabajo, por lo que reducir un día la semana laboral nos puede ayudar a liberar tanto ese estrés como el agotamiento, evitando que deriven en otros problemas de mayor calibre. Así, el tener 3 días de fin de semana nos permitirá tener más tiempo que dedicarnos a nosotros mismos y a las personas que nos rodean, favoreciendo la conciliación laboral y familiar. Hacer que los empleados tengan una bienestar interno e individual ayudará a crear un bienestar colectivo en la oficina creando dinámicas de trabajo más efectivas y eficientes.
  • Incrementar de la productividad: tener una mejor actitud a la hora de enfrentarse a las actividades necesarias para alcanzar los objetivos de la empresa propiciará un mejor clima laboral. De esta forma, los trabajadores estarán más motivados en las horas de trabajo y, en consecuencia, serán más productivos. Aunque es importante recalcar que tendrían que aprender a optimizar el tiempo, ya que tendrían que hacer lo mismo en menos horas. Así cómo tener en cuenta que reducir las horas de trabajo no debe implicar una reducción de los salarios, dado que el nivel de trabajo y la responsabilidad se mantendrán y la productividad no tiene porqué mermar, pese a la reducción de las jornadas.
  • Reducir la contaminación: los beneficios de la reducción no solo nos beneficiaran a nosotros mismos, sino también al planeta en el que vivimos. Evitar que un día de la semana salgan miles de millones de vehículos a las carreteras en sus trayectos de desplazamiento hacia el trabajo y luego la vuelta a casa, reducirá considerablemente las emisiones de CO2. De la misma manera, las empresas podrían tener grandes ahorros energéticos en materia de luz, calefacción y agua.

Los que está claro es que los tiempos han cambiado y todas las compañías que deseen mantenerse en la cresta de la ola, deben adaptase a los aires de cambio. Si nos paramos a pensarlo, es imposible que la plantilla sea realmente productiva durante las 40 horas semanales. En 2017, un estudio británico reveló que un empleado de oficina sólo es realmente 100% productivo durante 2 horas y 53 minutos de cada jornada laboral. Así pues, ¿por qué no apostar por nuevas culturas de empresas que favorezcan la productividad y la felicidad de la plantilla al mismo tiempo?

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Año nuevo, nuevos retos laborales

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Año nuevo, nuevos retos laborales

Uno de los clásicos de empezar un año nuevo es hacerlo con una lista de nuevos retos y propósitos a conseguir durante el mismo. Si bien es cierto que éstos suelen hacer referencia al ámbito personal, cada vez más se incluyen en esta lista los objetivos que queremos conseguir en el nuevo año en el terreno profesional. Al fin y al cabo, el trabajo ocupa gran parte de nuestra vida cotidiana, por lo que es muy importante sentirse a gusto en nuestra empresa y estar alineado con sus objetivos y retos. El crecimiento profesional nos ayuda a sentirnos más realizados y satisfechos con nosotros mismos y con 2019 recién arrancado seguro que muchos ya han comenzado a escribir sus objetivos para este nuevo año como poder ascender, cambiar de departamento, seguir formándose para poder estar preparado para los retos que nos lleguen o adaptarse de la mejor manera a la conciliación laboral, entre otros. Antes de ponernos a escribir debemos tener en cuenta algunas normas básicas que nos ayuden a conseguir los propósitos que nos marcamos: Que sean realistas: es la primera norma a tener en cuenta cuando hacemos estas listas en la que nos exigimos a nosotros mismos lograr resultados. Debemos saber si verdadera y objetivamente son factibles de conseguir, ya que de lo contrario solo encontraremos dificultades y frustración al intentarlos. Establecer prioridades: si los retos que acumulamos empiezan a conformar una lista demasiado larga organízalos en función de su importancia o del nivel de necesidad o ganas de conseguirlo que tengas. De esta manera no tendrás muchos “frentes abiertos” como suele decirse y podrás prestar toda la atención y el foco a los más importantes y, una vez conseguidos estos, seguir con el resto de la lista. Comprometerse: es uno de los más complicados, ya que implica esfuerzo, perseverancia y paciencia. El año es muy largo y puede que los objetivos se vayan complicando, pero si nos mantenemos firmes en nuestro propósito de lograrlos y somos positivos, seguro que terminaremos por conseguirlo. No obstante, también es importante ser firme y constante pero teniendo en cuenta la viabilidad de nuestro reto, como hemos comentado previamente. Saber cambiar la hoja de ruta: los 12 nuevos meses que se presentan ante nosotros pueden llevarnos por caminos inesperados, por lo que es importante saber cambiar los planes y adaptar los retos a esas variaciones. Por ejemplo, si nuestro mayor objetivo es cambiar de departamento en la empresa, pero no surgen vacantes disponibles, debemos saber reorientar ese objetivo. Podemos seguir formándonos por si surge más adelante una oportunidad o intentar crecer en nuestro departamento. Sin embargo, las listas de propósitos no se reducen solo a los empleados. También las empresas han de establecer sus propias listas de para el año nuevo, más allá de las ventas y la cartera de clientes. Centrarse en los empleados, sin duda, es una apuesta segura, ya que contar con unos propósitos innovadores y disruptivos ayudará a que los colaboradores de las mismas vean reflejados sus objetivos en los de la empresa, mejorando su compromiso con la misma y aumentando sus ganas de unirse al reto común, ya que creen en ellos y quieren conseguir lo mejor para ellos y su compañía. Por ejemplo, si sus empleados tienen como reto crecer profesionalmente apostando por su formación y su propia empresa tiene como propósito mejorar los planes de aprendizaje para poder crear una plantilla preparada para el futuro, reforzarán la satisfacción de los colaboradores con la empresa y su sentimiento de pertenencia a la misma. Al fin y al cabo, ¿no son los colaboradores el corazón de la empresa? Así lo creemos firmemente en Cornerstone OnDemand, por lo que reforzar e impulsar su formación siempre es un buen reto a conseguir. Es muy importante escuchar las necesidades laborales de los empleados para poder valorar y adecuar soluciones a las mismas, como crear o actualizar las políticas de conciliación de las empresas, facilitando métodos para el teletrabajo como poner a disposición de la plantilla herramientas de colaboración que les permitan trabajar desde cualquier sitio y con cualquier dispositivo. Otro reto a tener en cuenta es hacerles sentir importantes y parte de la empresa. Para ello, pueden ponerse en marcha planes de incentivos que vayan más allá del salario, como horarios flexibles, días libres, regalarles la matrícula en un gimnasio o entradas para alguna de las últimas obras de teatro de la ciudad. ¿Preparados para empezar a crear la lista de propósitos?

Cómo la transformación digital puede aumentar la satisfacción de los empleados

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Cómo la transformación digital puede aumentar la satisfacción de los empleados

Las empresas españolas son líderes en innovación en Europa. Además, la satisfacción de sus trabajadores va en aumento. Así lo demuestra el informe “Future Culture 2018: Impulsando la cultura de la innovación en la era de la transformación digital” elaborado por Cornerstone e IDC anual sobre RRHH, negocios y TI en 14 países. El estudio revela que las empresas españolas son las más concienciadas con la transformación digital de toda Europa. Tan solo un 2% de las mismas afirma no haber emprendido proyectos de digitalización durante este año (en 2017 el porcentaje era del 10%). Una buena muestra de lo prioritaria que es la innovación para nuestras empresas. En el mismo periodo de tiempo, el sentimiento de satisfacción de los empleados en España también ha mejorado, pasando del 46% al 51%. Este porcentaje incluye a los trabajadores que responden “completamente de acuerdo” ante las siguientes afirmaciones: ‘estoy orgulloso de trabajar para mi organización’, ‘recomendaría mi empresa actual a otros’ y ‘mi organización es un lugar de trabajo atractivo’. Los datos sugieren que la transformación digital de las empresas favorece el bienestar de los empleados, y, por tanto, su nivel de satisfacción con sus puestos de trabajo. Esto es muy importante, ya que está demostrado que la productividad de los trabajadores aumenta cuando están contentos con su entorno laboral. El entorno económico creciente en España ha favorecido en los últimos tiempos la mejora del ecosistema empresarial, con inversiones para mejorar la fuerza de trabajo y favorecer un entorno laboral que facilite el trabajo flexible y la colaboración remota, elementos propicios para la innovación digital y, al mismo tiempo, generar un ambiente de trabajo positivo. La transformación digital fomenta aspectos como el teletrabajo, la movilidad interna y la movilidad geográfica; factores que repercuten de forma positiva en el estado de ánimo de las plantillas. Por eso, no es de extrañar que, conforme la transformación digital se ha ido extendiendo entre las empresas, también ha ido creciendo el nivel de satisfacción de los empleados. Todas estas medidas posibilitan la optimización del tiempo de trabajo, promoviendo la puesta en práctica de la conciliación familiar y personal. Esto permite a los empleados disfrutar de planes de vida más racionales y sostenibles, lo que favorece una realización personal plena. La digitalización de las empresas favorece así el engagement de los empleados. Las personas que gozan de entornos laborales favorables se comprometen a fondo con su compañía, asumen más responsabilidades y son más proactivos y eficientes. Todo ello afecta de forma positiva en el prestigio de las empresas, como muestra un estudio de 2017 de Watch & Act, partner de Cornerstone. El ecosistema digital es dinámico, se caracteriza por estar en constante evolución. Por eso, como parte de sus planes de innovación, las empresas deben seguir invirtiendo en recursos para la formación de sus trabajadores, tanto en la adquisición de las nuevas capacidades digitales, como en su adaptación a modos de organizarse y relacionarse más flexibles. Afortunadamente, las empresas españolas parecen concienciadas de la importancia de la innovación tecnológica para el crecimiento económico y la competitividad, así como para la confianza y la satisfacción de sus trabajadores. Por ello, la transformación digital ocupa un papel central en su agenda estratégica.

Medio ambiente y empresa: una situación de beneficio mutuo

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Medio ambiente y empresa: una situación de beneficio mutuo

de su impacto y convertirse en agentes activos del cuidado del medio ambiente. Este cuidado, sin embargo, no deja de producir beneficios también para las empresas, que pueden posicionarse como un actor positivo a nivel social y mejorar su marca de empleador. De esta forma, no solo crearán valor para la sociedad y el medio ambiente, sino que también podrán recibir importantes beneficios, una situación win-win que contribuye a la prosperidad de todos. 1. Cuidar el entorno es cuidar al empleado La fuerza de trabajo de cada empresa suele provenir de la comunidad que rodea su lugar de actividad, y los empleados son, por partida doble, sus mayores stakeholders o partes interesadas. Su bienestar, por tanto, es un factor de interés para las organizaciones. Demostrar un interés activo en la protección del entorno común es un factor clave para crear engagement y poder contar con un equipo productivo y comprometido con la misión de la empresa. 2. Las empresas responsables con el medioambiente son más atractivas La concienciación con el medio ambiente es un valor que cada día comparten más personas, y los candidatos exigen más en este aspecto de un empleador potencial en comparación con las décadas anteriores. Por eso desean formar parte de entidades comprometidas con la preservación y recuperación del medio ambiente, y las organizaciones que lo estén mejorarán en gran medida su marca de empleador. Así, la responsabilidad medioambiental contribuye directamente a atraer y retener al mejor talento. 3. La eficiencia medioambiental es un factor de ahorro Se suele asumir que las políticas responsables con el medio ambiente resultan muy costosas, pero no tiene porqué ser así si se hace a través de la eficiencia. La eficiencia energética es una parte clave de la política empresarial responsable, y puede marcar la diferencia para muchas organizaciones, en especial aquellas que operan en sectores intensivos en el uso de energía. La eliminación de gastos energéticos prescindibles no solo será beneficiosa para el medio ambiente, sino que contribuirá a que la empresa reduzca sus gastos y libere una parte de su presupuesto que podrá dedicar a otras necesidades, como la optimización de su gestión de capital humano. Mucha gente cree que adoptar políticas responsables con el medio ambiente puede resultar muy costoso, pero no tiene porqué ser así. La clave para conseguirlo reside en la eficiencia. Por ejemplo, una de las formas más fáciles de ayudar y al mismo tiempo reducir gastos es mediante un control más eficiente del consumo de energía en la empresa. La eliminación de gastos energéticos innecesarios produce menos contaminación y puede llegar a ahorrarle mucho dinero a la empresa. Este principio también se puede aplicar a la producción de residuos o cualquier otra actividad en la que la falta de eficiencia contamine. Al fin y al cabo, empresa, empleado, y medio ambiente están conectados. Son eslabones de una cadena y cuando uno falla el resto se resienten. Cuidar del medio ambiente es en última instancia cuidar de la propia empresa y de llevarla a una posición de influencia en su contexto particular.

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